sábado, 16 de mayo de 2015

EL LIBRO ESE

Me resisto y me resisto. Cuanto más lo veo en las listas de los más vendidos más me resisto. Me molesta tener los mismos apetitos lectores de tantos miles de contemporáneos incluidos aquellos de los que mucho desconfío. Pero sé que del lunes no pasaré sin tomar el LAC, bajarme en el Triunfo y entrar en la librería de costumbre, los ojos de acecho, el repaso a un poco todo, pero con el filtro a máxima tensión, los acúfenos en hiper estéreo y el propósito irresistible.
Sí, voy a por "Sumisión". Me atrae como un agujero negro. Y no me lo explico. El tipo no me cae bien. Se cree la muerte, oooos y osssss y más os. Los asuntos que recorre ya los he oído alguna vez, de gente oscura -que jamás venderá... ni escribirá, probablemente...- frente a una copa de vino, un periódico, un telediario, el simple y complicado acontecer.
Hace veinte años mis profetas ocasionales me hablan de eso, de, justamente, la que parece ser la trama de la novela. Seguro que con más ramificaciones y posibilidades. La política ficción fue una de mis pasiones más compartidas.
¿Y si no hago caso? ¿Y si me dedico a los Episodios Nacionales para ir matando el hambre? ¿Y si lo aplazo uno o varios años, hasta que lo descubra medio escondido en la biblioteca municipal, como una más de esas vagas y pálidas curiosidades prescindibles que me producen siempre los "superventas"?
¿Y si, mientras, me pierdo para siempre un sabroso cabreo, una excursión al prójimo, una estupefacción cualquiera...?

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