miércoles, 15 de octubre de 2014

EL VIEJO AMIGO


Me lo regaló un amigo, Luis, que ya murió hace unos años. Estábamos en su casa de Vistillas, en Granada. eran los años de la dispersión de aquella pandilla de albaicineros de variados orígenes que compartimos los primeros años de la democracia. Esta, por cierto, en seguida dejó de interesarnos. Partimos: unos a nuestras recién empezadas profesiones, otros a sus ciudades, de regreso de aventuras más o menos hippies, otros a su flamante islamismo, otros a la Alpujarra en busca del Shangri La... Yo, destinada en Salobreña aquel curso, 1979 - 80, acababa de hacer las catequesis de los neocatecumenales.
Todo era raro y nuevo. Luis me dejó contarle y desapareció en las habitaciones interiores, para volver al cabo de unos minutos con este libro, ya viejo por entonces como pude ver. Editado en 1945. Subrayado a lápiz, con fechas anotadas y, por lo visto, varios dueños sucesivos, el último nombre de un tal Honorato Rodríguez en 1968. No supe cómo le llegó el libro a Luis. A pesar de su incesante extroversión, su historia siempre me quedó bastante oscura. Se decía judío cabalista, con El Zohar como libro de cabecera por aquel tiempo. De judío a cristiana, me pareció una sucesión impecable. Acepté el libro y lo aprecié como si fuera un hilo de luz de esos que hablaba María Zambrano.
Durante nueve años lo leí todas las noches. Dios se lo pague.

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