viernes, 5 de septiembre de 2014

JUNIO BRUTO

Esa extraña estatua -en Ponte de Lima- que más bien parece un muñeco, es el centurión Junio Bruto, que cruzó el río Lima mientras sus legionarios se quedaban al otro lado, paralizados de miedo porque creían que el río era el Leteo, cuyas aguas borran la memoria de quien lo toca. Junio Bruto, desde la otra orilla, los fue llamando uno a uno por sus nombres hasta que los tuvo a todos a su lado. 
Eso cuenta, más o menos, la inscripción. Y ese Junio Bruto me parece un gran maestro.

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