viernes, 12 de septiembre de 2014

ADIÓS A LA ÉPICA

El primer día de curso tiene algo del catálogo de las naves con que se presenta el ejército griego en la Ilíada. Los colores, los hombres, sus hazañas... Así iba viendo desfilar, por primera vez, camino de la clase, a ese nuevo grupo que llenaría mis horas de ocupaciones, imprevistos y preocupaciones durante los siguientes meses, años.

Íbamos a leer "Naves negras ante Troya", una adaptación de la Ilíada, de Sutcliff, muy buena en mi tiránica opinión. Además, no conozco otras adaptaciones y pretender que a los once años lean la de Homero es mucho pretender.

Así que empezamos por repartir personajes, héroes, dioses, griegos y troyanos. Dibujamos a destajo y al cabo de unos días desde las épicas paredes escolares nos contemplaban los personajes a los que pronto iban a amar, odiar, compadecer, apoyar, admirar, adoptar como huéspedes mentales en sus historias.

Alguno eligió, furioso y sin querer decirlo, la "corta vida" de Aquiles. Los más lamentaron la injusta muerte de Héctor. Algunas niñas y yo, que tampoco había leído la Ilíada, compadecimos a Helena y despreciamos a Paris. Lo demás creo que no llegó a ser tan intenso.

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