miércoles, 9 de abril de 2014

OJO ADENTRO Y OJO AFUERA







Si miras fijamente algunas caras
-sobre todo, la tuya, en el espejo, en fotos-
y te asomas al ojo que mira para dentro
encuentras las eternas preguntas sin respuesta
qué somos, dónde vamos, qué es la luz, que es la vida,
el ser, la nada, isla o continente,
Platón, las Musas, el ornitorrinco,
los mágicos cuadrados de los números,
la escalera del alma que se pierde,
sótano abajo, siempre en el misterio.

El otro en cambio siempre te rebota,
te regaña, te apremia, cómo estás todavía
pensando en musarañas,
la casa sin limpiar y no has comprado,
déjate de fantasmas,
corre, corre y trabaja y busca cosas
con las que puedas hacer algo.

Y están los dos ahí, en tu misma cara,
quizá Caín y Abel, siempre en diatriba,
y son ellos las únicas ventanas
por las que te entra el mundo.

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