domingo, 1 de diciembre de 2013

INVENTOS


Una parte importante de lo malo de morirse es perderse los inventos. Nunca ver en los telediarios la noticia de que la torre de Pisa se ha caído, los primeros pasos de un dinosaurio reproducido a partir de tratamientos de un ADN milenario o las publicación de las memorias secretas de Jack el Destripador. Si contar el superfavor mundial que sería sustituir los dentistas por medicamentos normalitos de farmacia, pastillas, pomadas, jarabes...
Como premio de consolación la vida nos adelanta dos portentos de esos que en un futuro no muy legendario formarán parte del paisaje habitual de la especie: uno es la impresora tridimensional -me abismo suponiendo infinitos clones de los objetos más peregrinos- y otro el coche volador, tantas veces soñado y deseado mientras damos vueltas con nuestro trasto de costumbre buscando un aparcamiento, estorbando el tráfico en sitios nuevos mientras tratamos de orientarnos y perdiendo a chorros las horas, las preciosas horas de la vida en atascos indescifrables.

2 comentarios: