domingo, 15 de abril de 2012

TEJADOS

Era febrero de este año, como podía ser de hace doscientos. El sol eterno -comparado con sus espectadores- resalta los blancos de cal y las oscuras geometrías de las tejas. Un arquitecto moderno podría encontrar aquí, en estos tejadillos de la iglesia de Priego, líneas que lo liberen de la frialdad economicista de su tiempo.
Yo canto para luego tu valor y tu gracia.
Los anónimos albañiles no se arredraron de levantar ángulos, doblar esquinas, multiplicar los planos y estirar en barrocos volúmenes todo lo que se pudiera de su -imagino- mediano presupuesto. El sol de Córdoba, encantado con este arisco tobogán, haría el resto.
Hay Coras viviendo ahí. Fijaos.

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