viernes, 13 de abril de 2012

Las Coras 1

Las Coras, como su nombre sugiere, tienen algo que ver con los coros, pero a diferencia de ellos no nacen para ser coreadas a viva voz y en público, sino para ser escuchadas en la soledad – nunca silenciosa de todas formas- del alma y de la mente, nadando en el profundo río de la memoria inconsciente, más antigua que la historia, formada por la progresión geométrica de los antepasados, que se podrían contar hasta tiempos bastante remotos, pero ¿para qué, si no sabemos cómo se llaman?


-Coge un vaso y bebe agua.
-Estoy solo y voy a beber del grifo.
-Hipócrita lector, tienes la casa llena de atrezzo.
-Cortesía con las visitas.



En estos tiempos en que la sabiduría oficial se aburre de abandono, las Coras retozan por las neuronas de los miles de millones de habitantes del planeta. Son espantadas como moscas, por las tertulias de la tele, los espejos, las salas de rayos uva, las cocinas y los contratos legales.


No es que sean molestas, no pican, no vocean, no mandan cosas ni esperan nada. Ni siquiera suenan. Sólo se meten donde no les importa, según el juicio de sus pacientes, porque ellos sí exigen, sí ordenan, sí esperan siempre algo y, por supuesto, pican. Para ello han sido entrenados por una multitud innumerable –ésta sí- de maestros visibles e invisibles.

Las Coras se ríen cuando son echadas, pero sólo se van si quieren. Alguna se enfurece, de vez en cuando, por probar lo que son el encono y la saña. Y entonces persiste día y noche, sin tregua en su acoso, agarrada de la persona que la está rechazando, queriendo demostrarle que no va a vivir sin ella hasta que ella no quiera.

La sabiduría oficial no se aburre. Es que está haciendo inventario. Por aquello de la nueva era y tal.

-¿La de Acuario?
-La misma.
-En otros cambios de época estuvo más creativa.
-Porque la gente no estaba tan acomodada.
-Depende donde miremos.
-Los que escriben en general.




No hay comentarios:

Publicar un comentario